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Las navidades de antes eran mejores

Por: Raúl Bretón

Anoche, caminando por las tranquilas calles de mi barrio original, sorprendí a un entrañable amigo, absorto en pensamientos y recuerdos, con la mirada hacia uno de los tantos parques de nuestro sector, con brazos cruzados y rostro que delataba nostalgia. Le pregunté si su semblante obedecía a algún profundo problema. ‘’Las navidades de antes eran mejores ", Raulito, me contestó. Mi amigo, unos 15 años mayor que yo, pertenecía a la generación de aquella primera juventud de mi barrio en la que predominaron los uasdianos ideologizados y los bachilleres de combativos liceos que alguna vez soñaron que una mejor sociedad era posible. Fueron ellos, esos que hoy peinan las canas de sus 65 años o más, los encargados de organizar aguinaldos con té de jengibre para calentar madrugadas frescas que obligaban a la inusual ropa invernal entre la sana alegría de cánticos de época en donde siempre predominó el ‘Alegre vengo’. Y sí, en estos tiempos digitales de IA, de cellphones, de la dependencia emocional del frío e impersonal mensaje de whatsapp y del ‘tik tok’ generador de estímulos y angustias que desplazan el pensamiento crítico del cerebro de muchos jóvenes de hoy, cargandolos de efímera e inmediata información inutil, se echan de menos algunas costumbres de tiempos de antaño, de recordadas carencias materiales que nunca fueron obstáculos para la felicidad real que irradiaba el más humilde arbolito, el pesebre original que caracteriza el establo donde nació Jesús, la tradición de la Misa del Gallo, el consumo de lerenes, ese tubérculo ancestral que desconocen las nuevas generaciones y que formó parte de la costumbre culinaria navideña del dominicano décadas atrás. Los de menos edad encontrábamos la felicidad en las interminables y roncas carcajadas del ‘Santa Clo’ de la Margarita, en el peligroso ‘tirapo’, o en la simple mordida a una manzana, fruta exótica de temporada. Acompañé a mi amigo durante unos minutos en ese imaginario recorrido hacia el pasado, hermoso flashback de serenatas, ‘Macondo’, ‘ 20 poemas de amor’, del ‘Arañazo’ de Sonia y ‘Te doy una canción’’ de Silvio. Idealizar el pasado es un ejercicio inevitable y subjetivo que suele conducir a la irremediable comparación. Muchas veces los tiempos pasados fueron mejores, aunque acompañen la nostalgia y la melancolía. Terminé otorgando la razón a mi amigo de siete décadas cuando me dijo: las navidades de antes eran mejores.

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