Julio Iglesias, acusado de agresor sexual por dos extrabajadoras en RD
- Raul Breton

- Jan 13
- 5 min read

La vida de Julio Iglesias ha destacado siempre por esa condición de donjuán que le ha envuelto desde los inicios del éxito en la música. Ahora, con 82 años es el protagonista de las historias de terror que han revelado dos de sus extrabajadoras en la República Dominicana y Bahamas acerca de unos sucesos de 2021, cuando tenía 77 años, en los que le acusan de ser un verdadero depredador sexual.
Según los testimonios, les obligaba a tener relaciones sexuales y les impedía dejar su trabajo, según ha publicado eldiario.es y Univisión tras una investigación de tres años en la que han podido hablar con varias de las exempleadas y, en concreto, con una víctima protegida bajo el pseudónimo de Rebeca que tan solo tenía 22 años en el momento de los hechos.
Empezó a trabajar tras un proceso de selección rápido y sus primeras tareas entraban dentro de lo esperable, aunque lo más turbio empezó poco después, cuando su jefa le pedía cosas fuera de las tareas por las que había sido contratada inicialmente, como "que bajara a la playa y me pusiera un bikini" o que se quitara un pantalón que se puso tras el bañador que le habían dejado, ya que ella no lo llevaba porque "iba a trabajar, no a pasear". Fue entonces cuando el compositor le apuntó que "tenía buenos glúteos", algo que le incomodó mucho.
En otras ocasiones hablaba de sus pechos y le preguntó si querría operárselos: "Él me dice que me quite el brasier y yo (pensé) qué mierda, qué raro. Entonces me dicen (...) es como para verte qué se te puede hacer, algo de estética", momento en el que su jefa empezó a manosearle para ver cómo le quedarían tras una cirugía. Ya allí, comenta la joven, "se sentía como empujada a hacerlo sin decir que no (...) como una sumisión de que tenía que hacer eso".
Chantaje emocional para evitar su marcha
También le preguntaba por su futuro, algo que ahora entiende que hacía para poderla manipular ya que cuando intentó abandonar la casa, siempre le sacaban ese tema para que se quedara. Uno de los momentos más sucios ocurrió cuando Iglesias le pidió que le acompañara a su cuarto: "Le digo que sí, pero yo no estoy pensando que es para tener sexo", apunta, aunque poco después su encargada le pidió que "se acostaran juntas" y que no se podía negar.
Los medios que han publicado la investigación revelan que esta mujer calificó de "patrañas" los hechos descritos por Rebeca y que el cantante solamente despertaba "agradecimiento, admiración y respeto por el gran artista y el gran ser humano que es", por ser "humilde, generoso, un gran caballero y muy respetuoso con todas las mujeres". Sin embargo, la víctima revela que en otra ocasión, su jefa le fue a buscar para que se preparara para volver a la habitación y al llegar, vio al español "en cueros, sin pantalones" y ya dentro de la cama, "le besa".
Relaciones sexuales forzadas constantes en su habitación
Aunque previamente le había comentado que para que sintiera menos incómoda, se tapara las partes con la mano, a la hora de la verdad, la jefa no lo respetó: "Él sabe que estoy incómoda porque hago las instrucciones que me hace (ella), me tapo, estoy avergonzada, y él me jala la mano para que la quite (de delante de la vulva)", indica.
En una ocasión, tras viajar a la casa de Bahamas, le llamó a su cuarto y allí se encontró una tercera mujer "desnuda, solo con una tanga y los senos afuera. Él, postrado en la cama y desnudo de cintura para abajo". Desde entonces, las llamadas al cuarto se convirtieron en algo habitual: "Fue constante, solamente me dejaban descansar cuando estaba su esposa en Punta Cana o cuando estaba otra señorita con él", indica.
"Él penetra (la vagina) con la mano. Nunca me penetró con su pene (...) lo hacía muy duro. Nunca me habían hecho eso (...) y me generaba mucho dolor", revela Rebeca, que añade que no paraba pese a decirle que lo hiciera y que solo ponía freno "cuando él creía que tenía que soltarle, le soltaba. Y entonces, se limpiaba la mano, yo ella se quitaba y ya". Incluso le forzó a tener sexo anal: "Cuando él me mete los dedos muy dentro, sentí mucho dolor y le dije que no. Él siguió haciéndolo y le dije que no más de cinco veces. Le dije que no porque me dolía, obviamente, y él lo hizo".
Intentaba encontrar excusas para que no la usara, pero no servía de nada: "Ese mismo día, yo tenía un dolor de cabeza tan grande. Él me jaló por el pelo muy duro, porque cuando él estaba teniendo sexo, te hacía lo que quería. El dolor de cabeza se intensificó, caí al otro lado de la cama y le dije que no podía más, que me reventaba la cabeza. Otro día le decía que tenía la menstruación. Él decía ‘ponle un tampón’ y ese día no me metía los dedos, pero sí me ponía a tener relaciones con la encargada", asegura, además de que tan solo la dejaba cuando estaba con otras chicas.
Otro ejemplo, el enésimo, del comportamiento del exportero del Real Madrid tuvo lugar después de un ataque de ciática en verano, cuando consideró que la única manera de calmarse era que Rebeca le practicara sexo oral: "Me tuvo durante horas pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito para calmarlo porque él sentía mucho dolor y eso lo calmaba. Pasé casi toda la madrugada chupándole sus partes".
"Cuando yo paraba o me quedaba dormida, él me jalaba la cabeza como para que siga", comenta a las fuentes, más que "esa noche él no duerme casi tocándole el cuerpo. Le tocaba la cara y le metía la mano por dentro de la boca, por dentro de la nariz (...), hacia la oreja" y "le metía la mano por mis partes y las tetas, le agarraba mi cuerpo, horrible".
Cuando consiguió salir de aquel infierno ese mismo año, Rebeca buscó respuestas a la sensación que le generó su experiencia en ChatGPT y se dio cuenta de que le habían practicado una "sumisión forzada", por lo que acudió al psicólogo y le diagnosticó ansiedad y depresión agravada por lo que sufrió con Julio Iglesias.




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